Temeroso:
Es
una persona que se siente insegura, lo que le lleva a ser extremadamente
celosa de su parcela de poder. Tiene miedo a que alguien le pueda
hacer sombra y ello le lleva a rodearse de gente mediocre. Es una
persona acomplejada, el miedo a mostrar debilidad le lleva a rechazar
consejos, a no escuchar, a no permitir que la gente de su equipo brille.
Este tipo de persona termina siendo despreciado por su equipo.
Apagado:
Un líder
apagado difícilmente va a ser capaz de generar entusiasmo en
su equipo. Si el líder carece de energía, de optimismo,
de empuje poco va a poder motivar a sus compañeros.
Rehuye el Riesgo:
El Líder
debe luchar por unos objetivos, unas metas difícilmente alcanzables;
esto le obliga a transitar por caminos desconocidos, a asumir riesgos.
La persona
que evita el riesgo a toda costa es un conformista que se contenta
con lo que tiene y que difícilmente va a ser capaz de conducir
la institución a ningún destino interesante. En un mundo
tan cambiante como el actual, no moverse es sinónimo de perder.
Deshonesto:
Cuando el directivo
carece de unos sólidos principios éticos no es de extrañar
que termine cometiendo injusticias. El
equipo difícilmente va a seguir a una persona de la que no
se fía; más bien terminará despreciándola.
Falta de Visión:
El Líder
consigue el apoyo de la organización a cambio de ofrecerle
un proyecto realmente estimulante: El Líder vende ilusiones.
Si el jefe
carece de proyecto, ¿Qué es lo que le va a ofrecer a
su equipo?, ¿Continuidad? Eso lo puede hacer cualquiera. Además,
como ya se ha señalado, la continuidad es hoy en día
la vía más rápida hacia la desaparición.
Egoísta:
Una persona cuya
principal (y a veces única) preocupación son sus propios
intereses difícilmente va a conseguir el apoyo de su equipo.
Los trabajadores
se darán cuenta inmediatamente del riesgo que corren confiando
su destino a esta persona, por lo que tratarán por todos los
medios de apartarlo de la dirección.
Iluminado:
El Líder
es una persona que se adelanta al futuro, pero manteniendo siempre
los pies en la tierra, sin dejar de ser realista. Si
los objetivos que propone El Líder son a todas luces utópicos,
la gente perderá su confianza en él. El puesto de trabajo
es un tema muy serio y la plantilla no va a permitir embarcarse en
aventuras con final incierto. Un
iluminado puede poner en riego el futuro de la Institución.
Autoritario:
El Jefe que basa
su dirección en el empleo del miedo puede conseguir a veces
muy buenos resultados en el corto plazo, pero termina inexorablemente
dañando a la organización.
Los miembros de su equipo aprovecharán la mínima oportunidad
para cambiar de trabajo. Nadie soporta a un tirano. El
ambiente que genera es muy tenso, la gente actuará sin iniciativa,
irá al trabajo sin entusiasmo, y así difícilmente
va a ser capaz de dar lo mejor de sí.